Shigeru Miyamoto, creador de Super Mario Bros., y actual creativo de Nintendo de Japón, opina que Space Invaders revolucionó la industria de los videojuegos. Miyamoto nunca se habría interesado en los videojuegos de no ser por ese juego de maquinitas japonés de 1978, donde varios marcianitos descendían y tenías que destruirlos con tus naves. Shigeru Miyamoto, uno de los genios más grandes de los juegos de video, si no es que el más grande, se inspiró, pues, en la creación de Tomohiro Nishikado; Nishikado nació en 1944 en Osaka, Japón, y se graduó como ingeniero en 1968 de la Universidad de Tokio Denki. Comenzó a trabajar en la empresa japonesa Taito en 1969 para crear mesas de entretenimiento mecánico (como pin-balls), y fue explorando la tecnología hasta que experimentó y triunfó con el entretenimiento electrónico.
Cuando Nishikado vio sus posibilidades con los videojuegos, quiso hacer uno de batallas aéreas, pero las limitaciones gráficas y de inteligencia artificial de la década de 1970 lo obligaron a moldear su idea original. Él era muy fan de La guerra de los mundos, de H.G. Wells, y pensó que era más fácil darle forma a invasores espaciales que a aviones militares. Así, poco a poco Space Invaders fue tomando forma, hasta convertirse en la gran influencia que es ahora, tanto en el campo de los videojuegos como en la cultura pop.
Esta semana me encontré con un par de homenajes buenísimos a Space Invaders. El primero, hecho con latas:

El segundo, hecho con teclas de un teclado de computadora. Como ya casi no se usan, con eso de los dispositivos sensibles al tacto, alguien desarmó los suyos y les dio una utilidad más, eh, artística:

Curiosamente, esta semana también me encontré con la iTypewriter, un prototipo de accesorio para iPad, dirigido a los nostálgicos que extrañan las máquinas de escribir. A mí me daría miedo de que se estrellara la pantalla, pero no niego que me encantaría tener una iTypewriter.

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