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Red Bulletin: “Conseguí lo imposible”

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El recorrido de Novak Djokovic hacia la cima del tenis mundial fue algo tan extraordinario como oneroso: su primer entrenador fue una mujer que no solo le enseñó a jugar al tenis, también le presentó la música clásica y el arte poético. Durante los bombardeos en la Guerra de los Balcanes, pasó las noches en refugios antiaéreos y los días en la cancha de tenis. Al ser el tenista más joven entre los diez mejores de la clasificación mundial, Novak se reinventó para desafiar a los aparentemente indómitos Roger Federer y Rafael Nadal. Jörg Allmeroth, uno de los periodistas de tenis más aclamado internacionalmente, tuvo la siguiente conversación con Djokovic en Dubái y Monte Carlo para The Red Bulletin.

The Red Bulletin: Novak Djokovic, el 4 de julio del año pasado te convertiste en el tenista número uno del mundo. Eres una de tan solo 25 personas en todo el planeta que saben lo que se siente. ¿Nos platicarías?
Novak Djokovic: ¿Sabes? No te levantas todas las mañanas y dices: “Oye, eres un tipo tan grandioso, eres el número uno”. Es más una, digámoslo así, satisfacción profunda. Vives tu vida con la idea de que hiciste realidad el sueño más grande de tu existencia. He vivido ese sueño desde que tenía cuatro años de edad.

Así como otros niños sueñan con ser maquinistas o astronautas, ¿tú querías ser el número uno en las clasificaciones mundiales de tenis… a los cuatro años?
Sí. Pero no era solo un sueño. Desde esa edad entendía el número uno como una meta a alcanzar. Como algo para lo que había que trabajar mucho.

Es muy probable que hayas elegido el momento más inoportuno para tu misión: cuando apenas tenías 18 años, Roger Federer y Rafael Nadal iniciaron su periodo de dominio como ningún otro par hizo antes que ellos. De los 28 torneos Grand Slam entre 2004 y 2010, Federer ganó 15 y Nadal 10…
Eso lo hace aún más satisfactorio. Estoy al tanto de que nadie creía que fuera posible superar a Roger o Rafa… En este sentido, conseguí lo imposible.

Veamos más de cerca cómo diste este golpe de poder. Volvamos hace cuatro, cinco años: tenías 20, un novato muy publicitado, el jugador más joven entre los diez mejores. Quieres llegar a la cima, pero ahí arriba están dos de los más grandes atletas que se conozcan en todo el mundo deportivo. Y pierdes juegos importantes ante ambos. ¿Eso no destruyó tu alma?
¡Y de qué manera! Quizá recuerdes lo que señalé como mis metas entonces: ganar Grand Slams y convertirme en el número uno. Sé honesto, ¿me creíste?

Este… no muchos lo creyeron.
Y estaba justificado. Yo sabía que dije que quería llegar a la cima y ganar títulos Grand Slam. Pero en realidad ni yo lo creía. Cuando me enfrenté a Roger y Rafa en la cancha, no tenía 100% la convicción completa y total de que en verdad podía lograrlo. Mi respeto por ellos simplemente era demasiado grande.

¿Cómo te deshaces de ese respeto por Roger Federer y Rafael Nadal?
No sucedió de un día para otro; fue un proceso. Y fue difícil. Reconocí que había llegado a un punto en el que, si realmente quería llegar a la cima, debía cambiarme de manera radical como profesional.

Como jugador de 20 años de clase mundial, el más joven de todos, ¿querías tirar por la borda todo lo que te había llevado hasta ese nivel?
No había alternativa. Yo quería vencer a Roger y a Rafa, no sería algo sencillo. Durante los siguientes años prácticamente cambié todo. Sabía que el éxito en el tenis moderno no es de una sola persona. Fue entonces que reuní a mi alrededor a un buen equipo: entrenador, nutriólogo, fisioterapeuta... Entrené mucho más duro, pero sobre todo más enfocado que antes. Reestructuré mi temporada. Cambié por completo mis hábitos alimentarios. Con una dieta libre de gluten, mi cuerpo se hizo mucho más estable físicamente y eso por supuesto que le dio una constancia completamente nueva a mi juego. Lo digo por el simple hecho de que, de repente, ya no tenía que pelear más contra esas molestas infecciones que me forzaban constantemente a retirarme de torneos que eran muy importantes.

…Y renunciaste a tu papel del bufón del circuito de tenis. En tus primeros años como profesional tuviste gran éxito con tus imitaciones de Maria Sharapova, Rafael Nadal y Andy Roddick, entre otros. ¿Adónde está aquel Djokovic al que llamaron “The Djoker”?
En cierto punto todo se sintió ligeramente forzado. Viajaba a un torneo y tarde o temprano algún comentarista o locutor se acercaba y decía: “Imita a Nadal o imita a Sharapova para nosotros”. Entonces fue que pensé: “Es el momento de parar”.

¿El tenis debería ser divertido también?
No te preocupes. Soy el mismo, todo menos una persona seria. Filmar un comercial loco o bromear con amigos sigue siendo gran parte de mí. Pero las bromas no deben ser a costa de otros.

Encuentra la historia entera en la edición julio de Red Bulletin.

 

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