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Red Bulletin: 72 horas con el Titán

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Es apenas el tercer mexicano de la historia en jugar para un equipo de la NBA y, en su primera temporada, Gustavo Ayón ya ha causado un gran impacto. TRB le hizo cobertura personal durante tres días para conocerlo mejor.

El vestidor de los Hornets lleva meses sin ser un lugar de gozo. En una ciudad apodada “La gran fácil”, nada parece sencillo para el equipo de Nueva Orleans. Ha sido una temporada muy complicada, llena de derrotas. Un enorme cartel colocado al centro del vestidor, dice “Los sistemas le dan a los equipos la oportunidad de ganar. Los ajustes te acercan al triunfo. Pero los jugadores que confían en el sistema y hacen ajustes ganan más partidos de los que pierden”. Metido en su casilla, sentado con la vista en el suelo, Gustavo Ayón, apenas el tercer mexicano en jugar en la NBA, espera la charla final de su coach para salir a la cancha.

lunes 12 de marzo
New Orleans Arena

6:18 pm “No estoy jugando del todo bien, debo despertar y aprovechar la oportunidad. Es muy difícil que a un novato le den minutos en esta liga”, dice Gustavo, concentrado para el juego. Ayón llegó en diciembre directo de España, donde jugaba para el popular Fuenlabrada y rápidamente se volvió un jugador valioso. Las lesiones de sus compañeros le han hecho titular, un puesto que no ha soltado.

La franquicia empezó una renovación fuerte, que los ha hundido en el último lugar de la conferencia del Oeste. Su máxima estrella, Chris Paul, fue traspasado a los Clippers de Los Ángeles. Erik Gordon, pieza principal del cambio,ha estado lesionado, junto con otras piezas fundamentales del equipo, como Carl Landry y Emeka Okafor. “Ni el tipo de juego ni la preparación nos han ayudado, hemos ganado partidos, pero ha sido difícil. Los jugadores que partieron se llevaron con ellos 40 puntos del equipo y cada ocasión que empezamos a levantar, se lastima alguien”.

6:45 pm El encuentro de esta noche, contra los Bobcats de Charlotte, tiene un punto anecdótico. Será la primera vez en la historia que dos mexicanos se enfrenten en un juego NBA. O esa es la idea que llevó a varios medios, de otra forma ausentes durante la campaña, a la New Orleans Arena. Quieren ver a Eduardo Nájera, el gran veterano de 12 años en la NBA, oriundo de Chihuahua, enfrentarse a Gustavo. Pero no sucederá. Nájera no estará activo en el juego por un golpe en la rodilla. Solo hay un cordial saludo a media cancha entre los mexicanos, algunas fotos y eso es todo.

“Gustavo tiene la estatura y el talento. Vamos, tiene más talento del que tuve yo, así que puede hacer muchas más y mejores cosas”, dice Nájera, contento de ver a su compatriota en la liga. Él ha durado 12 temporadas y sabe cómo triunfar. “A temprana edad tienes que entender la situación, ver cuál es el rol que te da el equipo y hacerlo con consistencia. Mi juego es de intensidad, de darlo todo, y esa identidad es la que me ha dado un buen lugar aquí y esta larga carrera”.

6:59 pm Gustavo es el último en entrar a la cancha. A juzgar por su cara dura en el juego, no parece un tipo gracioso. En los partidos, es todo seriedad.

En su primera jugada del partido, defiende un tiro que termina fuera de la cancha. En la siguiente, roba el balón. Es de los mejores en la duela poniendo pantallas ofensivas. Una vez más roba el balón, lo conduce un poco y pasa a Marco Belinelli, el francotirador italiano, que no falla. Es la primera asistencia de Ayón. El primer cuarto muestra el tipo de jugador que es Ayón. Efectivamente, se nota un paso atrás que los jugadores más rápidos, pero lo que no tiene en velocidad lo sustituye con ánimo. Gustavo captura otro rebote ofensivo.
A la defensiva, está atento siempre, aprendiendo con cada jugada cómo seguir cada vez mejor un pick‘n roll, para tratar de mantener a su rival fuera de la pintura.

Después de haber perdido el balón, lo que conduce a una canasta de Charlotte, aprieta la quijada y se lamenta. Su error le costó puntos en contra al equipo. Ayón es el primer jugador en salir de cambio.

7: 21 pm El novato jugador de los Bobcats, Kemba Walker, parte una pantalla y Gustavo se queda atrás. Otra vez tiene ese gesto de frustración: se golpea el pecho llevándose la culpa. Contra un mucho más alto Byron Mullens, Gustavo defiende bien y lo detiene.
Ya del otro lado de la cancha, utiliza su movimiento favorito: un reverse layup, para lograr su primera canasta.

7:54 pm Una versión extraña del jarabe tapatío suena en las bocinas ambientales cuando Gustavo anota. Los BeeZanies, grupo oficial de aficionados, trae un par de banderas de México. Hay una cuarta parte de los asientos ocupados, en un juego entre los dos peores equipos de la liga.

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