Un grupo de mujeres que corren carreras callejeras en Palestina despedaza un millón de costumbres culturales. Pero, al diablo con la convención: las autodenominadas Speed Sisters lo hacen para darse gusto.
La quietud de una noche de sábado en Belén, Palestina, desaparece diez minutos antes de la medianoche por un rechinido de llantas sobre el asfalto. Betty Saadeh acelera por la Basílica de la Natividad en su Golf GTI rojo, uñas con manicura adornadas con barniz plata sujetan el volante y un par de tacones de 15 cm en los pedales.
Viste un vestido negro que abraza su figura y pasó toda la tarde en el salón poniéndole extensiones a su cabellera rubia; esta noche celebra. La mujer de 32 años, y madre de dos niños, se convirtió (oficialmente) en la mujer más rápida de la Ribera Occidental el día de ayer, al ganar el campeonato femenil en la serie de pruebas de velocidad de Palestina, en el mismo Golf que ahora estaciona en el Centro de la ciudad. También el auto sufrió una transformación. Esta mañana aún era un armazón, con sus entrañas metálicas expuestas al igual que su interior desprovisto de todo, salvo un asiento de carreras. Pero el mecánico de Betty, Maher, lo regresó a la normalidad esta tarde, y ahora las únicas señales de la acción que sufrió ayer son los restos de las estampas de carreras que cubrían el exterior. Una de ellas en la ventana del pasajero dice, en grandes letras naranjas, el nombre del primer y único equipo de carreras femenino de Palestina: Speed Sisters.
Betty está con su compañera Noor Daoud, una atractiva chica de 22 años obsesionada con los deportes y que conduce un BMW negro. Mientras las dos entran a un club nocturno en el sótano del grandioso hotel Jacir Palace, atraen miradas. “¿Viste el artículo del periódico de hoy?”, le grita Betty por encima del hombro a Noor, y sus palabras casi desaparecen por culpa del hiphop estadounidense que retumba a todo volumen en las bocinas. “¡Decía: ‘Betty: Reina de los autos’. Mi mecánico me confesó que los hombres veían mis vueltas y se preguntaban: ‘¿Nos venció? ¿Nos venció?’.”
“¡Venciste a tantos hombres!”, grita Noor con una gran sonrisa mientras señala hacia el barman.
Estas dos mujeres son miembros de un equipo de seis que cambio la cara del automovilismo en la conservadora Palestina. Compiten en igualdad de circunstancias contra hombres en carreras alrededor de Cisjordania. Frente a miles destrozan estereotipos con las marcas de sus neumáticos. Con cristianas y musulmanas y un rango de edades entre 20 a 35 años, las Speed Sisters son un grupo de mujeres unidas por el hambre de correr. En los territorios palestinos sin salida al mar donde el espacio es algo valioso y no hay grandes extensiones de rutas sin puntos de control, los corredores deben encontrar áreas adecuadas (un mercado cerrado en Yenín, un helipuerto abandonado en Belén) donde competir en pruebas de velocidad en pistas con obstáculos.
Pero mientras Noor y Betty van a la pista de baile, con tragos y joyería en las manos, no hay un solo rastro del mundo de aceite, sudor y ámpulas que apenas ayer ocuparon.
Encuentra la historia entera en la edición febrero de Red Bulletin.

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