Por más de 50 años, David Clark Inc. ha sido la mercería para ocasiones muy especiales: la compañía estadounidense ha fabricado trajes espaciales para generaciones de astronautas y pilotos. Ahora provee a Red Bull Stratos las capas de protección de Felix Baumgartner para su salto desde la estratosfera.
Worcester se encuentra a 70 km al oeste de Boston y tal vez sea la ciudad peor pronunciada en todo EU. (Se pronuncia "wuss-ter", por su relación con Worcester en Inglaterra, hogar de la salsa del mismo nombre). Igualmente confuso es que, aunque Worcester tiene solo 200 mil habitantes, de cualquier dirección que entres a esta ciudad, quedas enredado en la jungla suburbana de supermercados, estacionamientos, departamentos y fábricas. Estas últimas están ocultas detrás de anónimas fachadas con ladrillos y David Clark Company Inc., en Franklin Street, no es para nada la excepción.
La compañía llegó al negocio en 1941, cuando el fundador, David M. Clark, un fabricante de tejidos, ideó los primeros trajes antigravedad (utilizados por pilotos en la Segunda Guerra Mundial). Esto derivó en trajes de protección para presión y ruido, así como cascos especiales para pilotos y astronautas de la Fuerza Aérea Estadounidense y la NASA.
La compañía ofrece una vasta gama de productos de alta tecnología, pero desde el exterior, DCCI se parece más una fábrica de juguetes de madera. Esta impresión persiste al otro lado de su estrecha puerta de entrada. La única seguridad que debes pasar es un portero que parece conocer el nombre de todos y cada uno de los 300 empleados que ahí laboran.
Un asistente que va al frente de un grupo por una escalera austera les muestra el lugar a los visitantes. Hay un silencio similar al de una escuela en vacaciones. Cobras conciencia de tus propias pisadas. La ruta zigzaguea a través de oficinas con cubículos separados por particiones de madera de media altura para el equipo técnico y acuarios para el staff de mayor rango, pasas por gabinetes de metal y
escritorios sencillos en los que los amables empleados saludan al verte. Mientras más tiempo te quedas aquí, más palpable es
la sensación de que esta compañía está
involucrada en algo especial.
Puerta tras puerta se revela una escena similar, hasta llegar al sanctasanctórum, un cuarto sin ventanas de tamaño modesto con paneles de madera y piso de linóleum. Cualquiera que espere algo eureka (como un cuarto iluminado por neón y con estilo futurista) se llevará una sorpresa. El corazón de David Clark Inc. (sastre maestro de trajes para astronautas de transbordador, compañía que viste a cada piloto de élite que guía una misión como espía en jets secretos y ultrarrápidos) es un cuarto en el que el único equipo digital es el celular en el bolsillo de nuestro guía.
Hay pedazos de equipo del tamaño de tazas, todo analógico y cubierto con estaño color verde olivo. Todos tienen brillantes controles y perillas cromadas. Sobre estas máquinas, la gente colocó tubos de precipitado graduados y equipos más pequeños. Una polea oscila desde el techo simulando un salto en paracaídas, y aunque hay un juego de básculas de cocina (número de inventario DC1452) en un archivero, se intuye que éste es un lugar en el que la genialidad, la aptitud y la experiencia coexisten con un espíritu pionero. Es como el taller de un relojero tradicional, pero esta gente no está en el negocio de los minutos y los segundos. Su verdadero negocio es ir al espacio.
Encuentra la historia entera en la edición mayo de Red Bulletin.

Red Bulletin: Sastre del tiempo y del espacio